¿Por qué empezar de a poco?

Fue Voltaire quien dijo «tomalo tranca perri, lo mejor es enemigo de lo bueno». Cita textual. 📝

Vamos a suponer que querés empezar a hacer actividad física. Las cosas que fuiste leyendo en Internet dicen que te conviene, por ejemplo, hacer ejercicio intenso. ¿Pero qué pasa? Imaginate por un momento estando en esta situación: no sos una persona que suele moverse mucho, pero tenés motivación a hacer un cambio. Ponés un video en YouTube y arrancás. Minuto 2: «bueno, esto está intenso 🙄». Minuto 6: «no entiendo cómo la gente puede hacer esto 🥵». Minuto 8: «preferiría estar muerta». Minuto 20: «se van todos al carajo 🤬». ¿Y qué pasa después? ¿Qué pasa al día siguiente? Puede pasar que el malestar sea TAN grande que solo podamos sostenerlo durante un par de días, y después por tres semanas no volvamos a mover el cuerpo. Suena un poco frustrante.

¿Hacer ejercicio intenso podría ser lo más eficaz para ciertos objetivos? Sí, claro, siempre y cuando podamos sostenerlo. Recordá que un hábito se crea mediante la repetición de una conducta. Si voy a hacerlo una vez, y sentir tanto malestar que la próxima voy a preferir pisar caca descalza, capaz sea más efectivo probar otro abordaje.

¿Cómo se sentiría empezar chiquito? ¿Empezar con algo pequeño, pero sostenible en el tiempo? ¿Algo que nos permita empezar a tomar contacto con ese cambio que querramos hacer? Y después, cuando el hábito esté un poco más arraigado, ahí sí se podrá ir modificando la frecuencia e intensidad (y en el caso de que sea necesario, a veces solo los pequeños cambios tienen un gran impacto en nuestra calidad de vida).

Hasta la próxima!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *