
Hoy, en un nuevo episodio de HAY UN CAPÍTULO DE LOS SIMPSONS PARA TODO, hablaremos de: comparaciones.
Les quiero compartir algo que cambió mucho mi manera de tratarme cuando mi mente me compara cruelmente hasta con una papa (“¡esa papa es más rica que vos, gila!”).
Si yo te digo «sos promedio en tu trabajo», o «tenés una belleza promedio», ¿cómo te sentirías? Hace un ruidito, ¿no?
Generalmente, la mayoría de las personas no nos sentimos bien con ser promedio, es considerado algo indeseable. ¿Y cuál es el problema con eso? Que todas/os queremos estar por encima del promedio al mismo tiempo. Y eso, por supuesto, es lógicamente imposible. ¿Otro problema? Que para nuestra mente muchas veces ni siquiera somos promedio, sino que somos directamente los peores. ¿Qué genera? Qué estemos todos luchando contra lo mismo, y nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez.
¿Y saben por qué creo que es relevante esto en el ámbito de los hábitos? Porque muchas personas quieren cambiar hábitos justamente por estar comparándose de manera dura con otras personas. Quiero comer sano, porque no estoy tan flaca como X. Quiero hacer ejercicio porque veo que hay gente que está re trabada, y yo no. Quiero tomar agua porque veo fotos de chicas y no tienen tanta celulitis como yo. Y creo que cambiar hábitos desde ese lugar es un garrón. Al menos yo no querría fomentar que hicieran cambio de hábitos por esos motivos.
Y acá entra a jugar la autocompasión, que no es una forma de juzgarnos a nosotros de manera positiva, sino de relacionarnos con nosotros mismos de una manera amable, aun (y sobre todo) cuando no alcancemos nuestros estándares ideales, cuando las cosas no nos salgan como esperamos. Ser amables con nosotros mientras recordamos que nuestras mentes hacen eso: comparan. Es lo que hacen.
La autocompasión implica tratarnos de la misma manera en la que trataríamos a las personas que queremos, con la misma paciencia, con el mismo cariño. Implica saber que cuando estamos lidiando con algo o no podemos hacer ciertas cosas, no hay algo que está mal con nosotros, sino que parte de la experiencia humana es lidiar con cosas difíciles. Es lo que nos hace estar en el mismo barco.
Hasta la próxima!


