
🌕 No actué como hubiera querido: Me había propuesto hacer ejercicio y me quedé mirando el celular.
🌖 Dolor: Sentí dolor por la brecha entre lo que hice y la manera en la que quiero vivir.
🌘 Autocrítica: Soy un/a idiota. ¿Ves que no tengo voluntad? Siempre fracaso.
🌑 MÁS dolor aún: Nada de esto vale la pena, si total siempre voy a ser igual.
¿Te pasó? ¿Te hablaste a vos mismo/a de esa manera alguna vez?
El hecho de sentir que no estamos pudiendo vivir la vida que queremos ya de por sí es doloroso. Si le sumamos autocrítica y comentarios dolorosos hacia nosotros mismos, ese dolor crece y crece. De un dolor así 🤏se hace uno así 👐.
Y no sé si lo habrán experimentado, pero generalmente esa autocrítica no es muy motivadora ni nos ayuda a crecer. Después de decirnos todas esas cosas horribles nos sentimos tan mal que tendemos a querer tirar la toalla. No parece que funcione muy bien, ¿no?
Así que acá va una propuesta: ¿Y si nos movemos del «no debería haber hecho eso» a «esto está pasando y duele»? Cuando reconocemos que hay algo que duele y estamos dispuestos a sentir ese dolor, podemos preguntarnos qué fue lo que se vio lastimado, qué de esa situación era tan importante que nos hizo sentir de esa manera.
Reconocer eso puede ayudarnos a tener una postura un poco más amable con nosotros mismos, y puede servirnos de motivación para ver qué fue lo que falló. Pero no desde el «¿qué hay de malo conmigo?», sino pararnos desde el punto de vista de resolución de problemas. Quería hacer X, e hice Y: ¿qué fue lo que falló? ¿Me olvidé? ¿Tenía fiaca? ¿Hubo algo más importante? ¿Lo procrastiné? ¿Fui impulsivo? Cuando podemos identificar qué fue lo que pasó, podemos intentar anticiparnos a la próxima con alguna estrategia. 💡
Hasta la próxima!


