Me gusta la idea de pensar en un «medio hábito» para los días en que la voluntad/el tiempo/DICIEMBRE DESPUÉS DE DOS AÑOS DE PANDEMIA no están de nuestro lado 😅 (vale la aclaración: la prioridad es SIEMPRE escuchar a nuestro cuerpo, si realmente necesita un descanso, necesita un descanso).
Sabemos que un hábito se forma a través de la repetición de la conducta. A mayor frecuencia, mayor chance de que se genere ese nuevo hábito. En otra entrada del blog, hablé acerca del método que tiene Seinfeld para mantener su hábito de escritura (podés leerlo acá) tiene que ver con eso, con la idea de hacer aunque sea un poquito todos los días.
Si nuestra idea es intentar cortar la cadena lo menos posible, tenemos que tener en cuenta que van a haber días más difíciles que otros.
💡 ¿Qué podemos hacer? Del hábito que queremos sostener podemos hacer un «medio hábito». Implica poder prever cómo vamos a llevar a cabo nuestro hábito esos días que se nos hacen un poco más cuesta arriba.
Agarrá aquello que querrías hacer y buscá la versión más más pequeña. Aunque suene ridículo, aunque parezca que no vale la pena, aunque nos dé la impresión de que no va a tener ni el más mínimo impacto.
Por ejemplo, si por salud te habías propuesto caminar 30 minutos al día, un medio hábito podría ser dar una vuelta a la manzana. Si te habías propuesto meditar 10 minutos al día, concentrate en hacer dos respiraciones profundas y observarlas.
Sé que muchos de nosotros a veces lidiamos con una mentalidad de tipo blanco-negro, y nos decimos cosas como «si no lo hago bien, mejor ni lo hago». Pero la idea es seguir estando en contacto con esa actividad, justamente para no romper la cadena, y que cuando se acomoden las cosas nos resulte muchísimo más fácil volver.
De paso, hacés una cruz en ese calendario (aunque sea imaginario) y vas a haberte ocupado de estar en contacto con algo que es importante para vos. Eso siempre es valioso, por más chiquito que sea.
Hasta la próxima!


