¿Por qué en la imagen resalté el “preparados”? Porque muchas veces hacemos foco en las otras dos.
👉 Nos preguntamos si nos sentimos listas/os para hacer un cambio, y cuando la respuesta es “no”, decidimos aplazar lo que sea que queríamos hacer para el momento en el cual nos sintamos listas/os.
👉 Otras veces hacemos foco en el “¡ya!”, esperando que nuestras conductas sean algo que simplemente sucedan. “Mañana voy a comer sano”. Llega mañana, abro la heladera, no hay nada. ¿Qué nos faltó? Estar preparados.
Con la parte de estar preparados no me refiero a tener la más mínima cosita bajo control antes de hacer algo. Me he encontrado a mí misma diciendo “bueno, antes de empezar a hacer ejercicio me voy a comprar una colchoneta, dos mancuernas, una banda de resistencia, voy a buscar un entrenador, hacer la carrera de educación física por las dudas, recibir un saludito de Messi dándome ánimos y mudarme de país”. 🤌🤌🤌
Me refiero a facilitarnos el trabajo de mañana. Preparar nuestro ambiente para que sea más probable que hagamos una actividad es una excelente idea si queremos hacer algo que nos cuesta, o algo a lo que no estamos acostumbradas a hacer.
En mi ejemplo anterior, lo que necesito para estar preparada es dejarme algo de ropa para hacer ejercicio en un lugar visible. Saber dónde lo voy a hacer, cuándo lo voy a hacer, cómo lo voy a hacer. Si dije que mañana iba a comer sano, puedo pasar por la verdulería a comprarme alguna verdura y un par de frutas cuando vuelvo del trabajo. Si quiero estudiar a la mañana, puedo dejarme preparados los apuntes la noche anterior (de nuevo, en un lugar visible).
Acordate: lleva esfuerzo, no hay otra. Pero mientras más acompañe el ambiente, más probable es que suceda.
Poner el foco en “preparados” va a hacer que sea mucho más probable que suceda el “¡ya!”. ✅
Hasta la próxima!


