
Generalmente a las sesiones de psicoterapia llevamos aquellas cosas que queremos modificar. Buscamos que alguien nos ayude a cambiar lo que está siendo un obstáculo en nuestra vida, y no tendría ningún sentido pagar para contar aquello que hacemos bien. Excepto que a veces sí, y de eso quiero hablar hoy: de que me paguen. No, de lo otro que dije.
Para empezar, sé que ‘registro de cosas buenas’ suena raro, sé que la palabra ‘bueno’ suena raro. Pero yo les voy a ser sincera: “registro de cosas que hiciste durante la semana que estuvieron alineadas a tus valores y que contribuyeron en cierta manera a la vida que querés para vos” no me entraba en la foto, y yo hoy elegí priorizar lo estético 💅.
Hablemos entonces acerca de a qué nos vamos a referir con la palabra “buenas”. ¿Qué vamos a registrar? ¿Que comimos verduras e hicimos ejercicio? Puede que sí, o puede que no. La idea no es hacer un registro de las cosas como checklist de los hábitos que socialmente están valorados como “buenos”. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, uno puede registrar que comió ensalada todos los días (a lo que uno exclamaría ¡ooohhh, qué saludable!), y sin embargo haberlo hecho desde un lugar de restricción, desconexión con el propio cuerpo, o como parte de un patrón de conductas que uno quiere modificar. Retomo lo que dije en el primer párrafo: registro de cosas que hiciste durante la semana que estuvieron alineadas a tus valores y que contribuyeron en cierta manera a la vida que querés para vos. Uopa, ‘ta largo. Básicamente se registran esas conductas que hacen que la aguja se vaya moviendo para un lugar significativo. No tienen que ser necesariamente conductas heroicas, hazañosas ni elevadas. Pueden ser chiquitas, casi imperceptibles, de esas que quizás pasarían de largo si no les prestásemos atención.
Dicho esto: ¿por qué registraríamos estas cosas? Encuentro dos buenos motivos:
- Para aportar perspectiva: es sabido que muchas veces los benditos humanos ponemos el foco en aquellas cosas que no salieron tan bien. Entonces vamos cabizbajos por la vida señalándonos nuestros errores, rumiando acerca de por qué no podemos hacer las cosas que nos proponemos, tratándonos quizás de maneras poco amables. La idea es equilibrar un poquito la balanza, poder notar que tal vez no hicimos todo lo que queríamos hacer, pero hubo al menos algunas cosas que hicimos que -aunque sean chiquitas- sí contribuyen a patrones de conducta deseados, y que ellas también se merecen un poco de reconocimiento. Nunca está de más una autopalmadita orgullosa en el hombro.
- Para sacar información acerca de qué está pasando en nuestro contexto cuando la vida se siente significativa. Muchas veces evaluamos qué pasó cuando no hicimos X conducta. Y por supuesto que eso está bien y es necesario. Pero creo que cuando estamos intentando adquirir nuevos hábitos también tenemos información muy rica cuando damos vuelta los términos, y evaluamos aquellos contextos en los cuales esas conductas sí se desarrollan de manera deseable. Vamos con un ejemplo: imaginen que yo registro que esta semana caminé 3 veces durante una hora, algo que me venía costando. Podríamos quedarnos ahí y que ayude al equilibrio de la balanza que hablamos en el punto anterior, o podríamos llevarlo un poquito más allá e indagar acerca de a qué hora fui, qué días de la semana fui, si fui sola o si fui acompañada, si salí a caminar de manera intencional o si se dio sin que yo lo eligiera por alguna circunstancia en particular. Ver qué sirvió nos provee información que puede ayudarnos mucho a reiterar la conducta e intentar que se mantenga en el tiempo.
En fin, es una ideíta sin mucha importancia, pero que me suele funcionar muy bien al acompañar algunos procesos (y sobre todo los míos propios). Espero que sirva!



Gracias por volver a escribir 💛 disfruto mucho leerte, y siempre me suma. Te leo cuál amiga hablando con pañitos de compasión
💛
Ay 🥹, gracias a vos por el comentario, me puso muy contenta leerlo. Abrazo grande 🌻