
Muchas de nuestras actividades diarias no solo se realizan con bastante frecuencia, sino que se realizan mayormente en circunstancias estables (mismos lugares, horarios similares, transitando ciertas emociones, con ciertas personas).
Los hábitos se desencadenan por ciertas señales del ambiente (esas circunstancias estables), sin que necesariamente medie la voluntad. Voy a la cocina -> abro la heladera (por más de que no tenía ningún tipo de intención de hacerlo).
¿Qué pasa si hay un cambio en esas señales? Por ejemplo:
- Me mudo de casa.
- Me voy de vacaciones.
- Cambio de trabajo.
- Me peleo con la persona con la que solía ir a entrenar.
- Cambian mis horarios de la facultad.
- Cae una pandemia que dura 84 años.
Nuestros hábitos están en peligro de extinción.
🌕 Esto está buenísimo si los hábitos que tenemos no nos sirven para la vida que queremos, porque nos va a permitir ajustar de manera más fácil las señales que disparen nuestras conductas. ¿Me mudo? En el nuevo ambiente no voy a tener varias de las señales que desencadenaban ciertos hábitos, entonces puedo acomodar mi nuevo ambiente para que trabaje para mí, y hayan señales más visibles que me ayuden a llevar a cabo la conducta que quiero.
🌑 Pero esto tiene una contracara, y es que vamos a tener que estar muuuy atentos a lo que pase con esos hábitos que teníamos que SÍ nos servían. ¿Por qué? Porque un cambio en el contexto puede hacer tambalear un hábito. Es como El Efecto Mariposa, pero sin Ashton Kutcher en tu vida. No es negocio.
Entonces, con ciertos cambios en el contexto la conducta ya no se va a ejecutar en respuesta a las señales, y los hábitos van a quedar bajo control de otros mecanismos, por ejemplo nuestras intenciones.
En un principio estar atentos a esas conductas y ejecutarlas de manera intencional mientras creamos nuevas rutinas puede ser muy útil para que aquellas cosas que nos servían no se diluyan con los cambios.
Hasta la próxima!
(📄 Wood, W., Tam, L., & Witt, M. G. (2005). Changing circumstances, disrupting habits. Journal of Personality and Social Psychology, 88(6), 918–933.)


