
Estaba escribiendo y de repente PIM: suena el celular. Me dije: seguí con lo que estás haciendo, no lo mires. Y de nuevo: PIM. DALE, no agarres el celular, estás enganchada con la actividad (bueno, en realidad el inicio del pensamiento fue algo similar a “la #$#”% de tu $#”$# quién eeeee’. Mi mente no es tan fina).
Y empecé a pensar en el autocontrol.
¿A qué nos referimos cuando decimos autocontrol? Básicamente a la regulación de ciertos impulsos que entran en conflicto con objetivos que valoramos.
En mi caso, por un lado tenía un impulso muy grande de agarrar el celular y ver de qué se trataban los mensajes. Por otro lado, sabía que si lo hacía probablemente la actividad que estaba haciendo se iba a interrumpir.
Cuando pensamos en autocontrol generalmente pensamos en algo similar a la escena que relaté recién, alguien frente a algo, intentando no hacer X cosa (por ejemplo, cuando en los dibujos animados un personaje sabe que no tiene que comer el pastel y lo mira mientras sufre).
Básicamente, algo asociado a la voluntad. El esfuerzo de decir mientras nos cae una gota por la frente: “NO LO HAGAS, JOHNNY”.
El asunto es que resistirse al impulso, es decir, lo que yo hice de intentar “aguantar” no ver el celular puede servir. A veces. A corto plazo.
Me sirvió en el momento (y hasta ahí, porque la incomodidad estaba presente), pero a largo plazo pensar en estrategias de autocontrol más de tipo situacional puede ser muy útil.
¿Qué sería eso? Siguiendo con el ejemplo, en este momento mi celular está en modo «No molestar», y fuera de mi campo visual. No estoy lidiando con mi mente pensando “agarralo, fijate quién es, capaz inserte aquí el pensamiento más catastrófico que encuentre”. No estoy resistiendo el impulso. Básicamente acomodé mi ambiente para gestionar un poco mejor mi tiempo y mi atención. Acomodar el ambiente para ahorrarnos la lucha, para ahorrarnos ese conflicto, para hacerle espacio a la actividad que estamos haciendo.
Hasta la próxima!
(📄 Duckworth, A. L., Gendler, T. S., & Gross, J. J. (2016). Situational Strategies for Self-Control. Perspectives on Psychological Science, 11(1), 35–55.).


