Enfocate en el primer escalón

Perdón, me robé una frase trillada de internet, de esas que aparecen con fondo del Principito y es reenviada cada año nuevo por tu tía Irma. Servía para ilustrar un punto.

¿Cuántas veces nos sentimos abrumadas/os por todo lo que tenemos que hacer? Ya sea porque tenemos que hacer varias cosas, o porque tenemos que hacer algo que de tan solo pensarlo nos dan ganas de comenzar una nueva vida bajo del mar, a lo Homero Simpson.

Tendemos a evitar las cosas que nos resultan muy abrumadoras (y con todo el sentido del mundo), entonces, si hay algo que está generando ese efecto, te invito a pensarlo de otra manera.

Fijate qué sucede si descomprimís tu actividad en partes. Es decir, ¿cuál es el primer primer paso de la escalera? Si sigue siendo muy difícil, probablemente puedas achicarlo un poco más.

Ir poniéndonos pequeños objetivos puede ayudarnos a lidiar con la frustración que nos supone encarar actividades que en un principio se sienten complejas.

Para ilustrar esto, imagínate lo que te generaría ver en tu escritorio antes de estudiar una pila enorme de fotocopias con todo lo que tenés que rendir. Acto seguido, imagínate cómo sería tener en el escritorio solo las fotocopias de la unidad 1. ¿Cuál suena más amable? ¿En qué situación creés que sería más probable que te sientes a estudiar?

Un consejo es que se hagan amigas/os de las listas. Descompriman lo que tienen que hacer en pequeños (¡pequeños de verdad!) pasos, y concéntrense en cada uno a la vez. Una vez que hayan subido un escalón, lo tachan de la lista, y recién ahí pasan a otro. Mejor que mirar hasta la cima de la escalera de una y decir “eeehhh… yo no subo esto ni en pedo”, ¿no?

Hasta la próxima!

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