Tom, Jerry y el malestar

Algo que no podemos negar es que los humanos intentamos escaparle al malestar. Tiene sentido, digo, ¿quién quiere sentirse mal?

El problema surge cuando esto se torna como Tom y Jerry: toda la historia se trata de eso. Escapar, intentar engañar al malestar, festejar cuando se va… hasta que vuelve, y ahí arranca otro capítulo.

La vida trae malestar. No queremos sentirlo, pero el malestar está, estuvo y va a estar. De hecho, probablemente estuvo presente mientras alcanzabas varias cosas importantes de tu vida. Yo para ser psicóloga tuve que atravesar 6 años de malestar. Estudiando cuando no quería estudiar, rindiendo cuando me daba pánico rendir, levantándome para cursar cuando quería dormir no 5 minutos más, sino 5 horas más. No me arrepiento, atravesé todo eso sabiendo que detrás de él había algo que yo quería que estuviera en mi vida.

Creo que no podemos no hablar de esto cuando hablamos de crear hábitos y rutinas. Porque hacer algo que nos supone un esfuerzo sí o sí va a venir con al menos un poco de malestar. Hacer cosas que no nos resultan placenteras trae malestar. Dejar de lado actividades que nos divertirían más trae malestar. Tomar el camino difícil trae malestar.

Y la pregunta es: ¿estás dispuesta/o a sentir ese malestar un ratito por algo que es importante para vos? Y si la respuesta es sí, ¿cómo se sentiría relacionarte con él de una manera que no parezca un episodio guionado por Hanna Barbera? ¿Cómo se sentiría reconocerlo, hacerle un poco de lugar, mientras hacés algo que se siente significativo?

Tu malestar viene a cuidarte, viene a mostrarte algo importante para vos que fue o puede ser dañado, no es un enemigo del cual correr. Tu malestar no es Tom.

Hasta la próxima!

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