
Ayer estaba viendo un capítulo de Ms. Marvel, y me encontré con el siguiente diálogo (la entrada anterior empezó exactamente igual, lo cual me expone como una chorra serial de producciones ajenas):
– Intento juntar las piezas de un rompecabezas gigante, pero rompo más de las que encajo.
– Es un gran dilema, pero cuando uno ha vivido y perdido tanto como yo, se aprende a ver la belleza en las piezas.
Me quedé pensando en cómo a veces intentamos que todas las piezas encajen para finalmente ver aquella imagen que nos va a brindar aquel rompecabezas armado, perfecto, impecable. Y en cómo muchas veces la creencia de que tenemos que llegar a un resultado final en el cual todo va a ser fantástico nos mantiene insatisfechos, por el simple hecho de que todavía la imagen no se ve como se tendría que ver.
¿Les suenan las siguientes frases?
“Voy a hacer dieta, porque una vez que consiga llegar al peso que quiero me voy a sentir bien”.
“Voy a hacer ejercicio 6 veces por semana porque se viene el verano y estoy fofa/o”.
“Tengo que meditar mínimo media hora por día porque leí que eso es lo que funciona”.
El foco puesto en la imagen final del rompecabezas, y no en las piezas.
Y no está mal, eh, por supuesto que vemos belleza en el rompecabezas completo. El asunto es que, a diferencia del cartón, cuando se trata de la vida no hay una imagen predeterminada a la cual llegar. Podemos tener metas e imaginarla, claro, pero hay tantos factores sobre los cuales no tenemos control, que jamás va a haber manera de ver la figura. Con lo cual, realizar nuestras acciones únicamente por llegar a esa imagen final, sin detenernos a mirar las piezas, puede llevarnos a hacer cosas que no podamos sostener en el tiempo, o a una vida que no se sienta significativa porque siempre estamos esperando a que llegue algo más.
Existe la alternativa de intentar ver belleza en las piezas, en cada acción que realizamos. De ver sus colores, sus formas, lo lindo que puede ser verlas sin necesidad de que encajen con todo el resto. Y así transformar el “voy a hacer ejercicio 6 veces por semana porque…” a “voy a moverme hoy de la manera que pueda, porque mi cuerpo va a agradecerlo”.
Más vale una pieza bella, que mil exigidas.


