
Definir bien el hábito que queremos cambiar es un gran primer paso que puede ahorrarnos tiempo y tropezones varios. La ambigüedad no es tu amiga, así que hablemos de formas de ghostearla (¿qué mensaje estoy dando?):
- Es importante que la actividad que quieras hacer sea lo más CLARA posible. ¿A qué me refiero? Puede ser más conveniente plantearnos tomar 2 litros de agua, que simplemente “tomar más agua”. Que la conducta esté bien definida nos va a ayudar a diseñar estrategias para cumplirla, y sobre todo a saber con claridad si la estamos pudiendo sostener en el tiempo. Es más difícil registrar si tomé más agua (¿más agua que cuándo?), que si tomé la cantidad de agua que me había propuesto.
- ¡Tiene que ser algo que esté bajo nuestro control! Plantear hábitos en los que haya componentes que no estén bajo nuestro control puede hacer que sintamos mucha frustración, y que eventualmente se vaya diluyendo la actividad. Me refiero a hábitos planteados desde un lugar similar a estos: “sentirme bien”, “pasarla bien haciendo ejercicio”, “estudiar sin distraerme”, “que me salga natural hacer X cosa”, “tener ganas de…”.
- Es recomendable que el hábito que planteemos pueda ser sostenido en el tiempo. Recuerden que no estamos hablando de metas sino de hábitos, es decir, de actividades que no queremos que tengan un fin. Para eso, una linda pregunta guía es: si tuviera que hacer esto el resto de mi vida, ¿podría hacerlo? Esto suele ser muy claro con las dietas. Si a los 15 años me preguntabas si podría sostener el resto de mi vida esa dieta de la luna menguante con ascendente en lechuga, te hubiera dicho que por supuesto que no, pero que una vez que termine de hacerla todo se iba a acomodar. Pues no, mi ciela, mi cielita, mi cieluchi. Siempre va a haber tiempo de subir intensidad, frecuencia, duración, pero arrancar a definir un hábito con la ambición de Elon Musk puede hacer que ante la frustración tiremos nuestra toalla y las del equipo de Twitter.
- Puede ser una buena idea formularlo en positivo. NO. No, que te conozco. No en positivo tipo “ríe, vive, sueña”. En positivo me refiero más a “consumir 3 verduras distintas cada semana” y no a “no comer chatarra”, o a “tomar x litros de agua por día” y no a “no tomar gaseosa”. “No tomar gaseosa” es válido, pero notá que la frase no me está diciendo qué es lo que sí tengo que hacer. Es deseable aumentar conductas que estén en línea con lo que nos hace bien, y no que únicamente restrinjamos sin darnos la pauta de cómo sí querríamos actuar.
En resumen: ¿puedo registrarlo de manera clara? ¿tengo control sobre la actividad que me estoy proponiendo? ¿estoy flasheando Elon Musk? ¿lo formulé de manera positiva pero no en términos de cuadrito aspiracional?
Abrazo!


