
Días previos a fin de año, y sé que muchas personas suelen fijarse objetivos para el año entrante. Aquí va un mini consejo, por si ustedes pertenecen a aquel grupo:
Generalmente solemos concentrarnos en el qué: qué voy a hacer, qué quiero conseguir, qué me gustaría tener. Esto es claramente importante, es el destino al cual queremos llegar o norte al cual nos queremos dirigir.
El problema es que solemos quedarnos ahí, solemos hacer una lista de objetivos cual lista de supermercado. Una lista llena de objetivos que creemos que vamos a ir tachando a medida que los vayamos cumpliendo. No sé cómo es su experiencia, pero cuando hacía ese tipo de listas los objetivos quedaban tan o más estancados que mis ganas de laburar en este momento.
La propuesta hoy es que cada uno de esos qué tenga un cómo. Si el qué es el norte al cual me quiero dirigir, el cómo es qué medio de transporte me conviene tomar. Básicamente, especificar qué ramal del 60 nos va a llevar a nuestro destino. O dicho de otro modo, cómo vamos a llegar a eso que queremos hacer.
¿Vamos con algún ejemplo? A mí me encantaría poner en mi lista “viajar más” (aunque a esta altura solo sería viajar), pero si no evalúo el cómo voy a hacerlo, voy a estar pasando por alto que probablemente voy a tener que ahorrar. Y, claramente, ahorrar necesita su propio plan en sí mismo. Si no tengo un plan de ahorro el objetivo no se va a poder cumplir, a menos que aparezca un tío abuelo millonario que se enteró de que soy una noble persona y decidió -enfrentándose al enojo y llanto del resto de la familia- dejarme toda su herencia.
Fin del espacio fantaseoso. Sigamos:
Entonces, una pregunta guía puede ser: “¿y qué necesito para hacer eso?”. Quiero viajar -> ¿y qué necesito para hacer eso? -> ahorrar -> ¿y qué necesito para hacer eso? -> reducir gastos de X cosa y separarme X cantidad de plata a principio de mes (por ejemplo). Mientras más específicas y medibles sean las conductas, mejor.
Tener un plan aumenta las chances de que suceda la conducta.
¡Nos vemos el año que viene!
P.D.: Si no determinan objetivos para el año que viene ESTÁ BIEN, no tienen que hacerlo. Sé que en estas fechas las redes sociales suelen llenarse de gente que dice que tenemos que intencionar no sé qué cosa, pero en definitiva, el año nuevo no es más que un evento que estructura nuestra percepción y uso del tiempo. Es decir, no cambia nada en sí mismo, aunque nos guste creer que sí (a mí un poco me gusta: ELIJO CREER).


