La importancia de sumar

¿Vieron la frase que circula en redes sociales que dice algo como “si no vas a sumar, no restes”? Bueno, eso mismo con los hábitos (pero menos imperativo).

A veces cuando nos planteamos el cambio de un hábito o una rutina que no nos gusta tanto, solemos encarar el cambio en términos de resta: “tengo que dejar de hacer esto”. Eso está bien, generalmente nos lo planteamos de esa manera cuando notamos que hay algo que no nos está haciendo bien o que no va en línea con algunas cosas que querríamos. Pero es necesario saber que no existe la no-conducta o el agujero negro conductual, es decir, dejar de hacer algo implica que vamos a tener que indefectiblemente hacer otra cosa. La frase “tengo que dejar de hacer esto” nos muestra que no estamos a gusto con lo que estamos haciendo, pero no nos está indicando que es lo que SÍ tenemos que hacer. ¿Cuál es el problema con eso? Que si no sabemos bien lo que tenemos que hacer, nos va a costar planificar.

Veamos entonces qué vuelta podemos darle para no restar sin sumar otra cosa.

Una posible pregunta para hacernos podría ser: si no tuviera este hábito/rutina, ¿qué querría estar haciendo? Por ejemplo, si empezara a usar menos el celular, ¿qué me gustaría/podría estar haciendo? ¿En qué querría estar invirtiendo mi tiempo? Si se nos ocurren algunas cosas (ej. leer, pintar, estudiar, salir más), podemos intentar modificar nuestro ambiente para que esas cosas estén más disponibles y accesibles. Es un trabajo de planificación, es probable que solo con la idea “quiero dejar de usar el celular” no baste para que la conducta cambie.

La otra cara de esta pregunta podría ser “¿por qué quiero dejar de tener este hábito?”. A veces si esa conducta nos está alejando de algo valioso, la misma respuesta nos da la pauta de dónde sería deseable que pusiéramos foco. Por ejemplo, si me planteo dejar de tomar gaseosa todos los días, y me pregunto por qué, la respuesta -en mi caso- sería por salud. Entonces puedo empezar a preguntarme si hay algo saludable con lo que pueda reemplazarla. Pienso en agua, soda con limón, o agua con giladitas. ¿Qué tengo que hacer para que eso suceda? Comprar el limón, la soda, tener una botella o jarra y dejarla a mano.

Mientras hacemos accesibles las conductas alternativas, sería deseable que hagamos inaccesibles aquellas que no querríamos que estuvieran presentes (siguiendo con los ejemplos anteriores, dejar el celular en silencio en otra habitación mientras hacemos las cosas que sí querríamos hacer, o dejar de comprar gaseosa todas las semanas).

De esta manera, no solo vamos a estar restando cosas que no nos hacen bien, sino que nos vamos a estar ocupando de sumar actividades alineadas con nuestros valores, con direcciones claras que nos indiquen hacia ir.

Abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *