Me lo merezco

Me lo merezco: porque tuve un día de mierda ❌/ por todo lo que está pasando ❌ / pero no lo quiero por eso me voy (saludos a Julieta Venegas) ✅.

¿Se reconocen en esa frase? Al menos en mi mente fue un hit estas últimas semanas que fueron medio feas. “Ya fue, me lo merezco” como algo que decimos después de haber tenido un mal día, con la función de sacarnos el malestar de encima. De repente nos encontramos haciendo algo no tanto por lo que nos provee eso que vamos a hacer, sino porque lo que está sucediendo en ese momento es desagradable y no queremos sentirlo: queremos que se vaya.

El asunto es que ese “permiso” que nos solemos dar muchas veces viene unido a conductas que a largo plazo nos alejan de cosas que pueden ser valiosas para nosotros. Puede tomar la forma de un cigarrillo, de comer algo que nos haga mal, de scrollear infinitamente redes sociales cuando tenemos otras cosas para hacer, entre muchas otras cosas. Y ojo, acá no vamos a estar hablando de esas conductas per se, no me interesa abordar la forma puntual que adopten, sino de su función: cuando las hacemos no porque tengan un valor en sí mismas, sino que lo que queremos es dejar de sentir aquello que estamos sintiendo. Por ejemplo, yo puedo tomar helado porque tuve un día horrible diciendo “me lo merezco”, sin tener en cuenta cómo está mi cuerpo para recibir ese alimento en ese momento. Pero también puedo tomar helado porque lo disfruto, porque me gusta el sabor, porque lo quiero compartir con alguien, porque es parte mi gran plan: helado y peli. ¿Se ve la diferencia?

Hablemos de una secuencia que suele darse en estos casos: malestar ➡️ ganas de sacarnos el malestar ➡️ alguna conducta que a largo plazo no nos lleva a lugares que queremos ➡️ sensación de alivio. Aprendemos una forma muy eficaz de sacarnos el malestar de encima, que sabemos que es algo que los humanos somos fanáticos de hacer, no no’ desconozcamo’. Ojo, tiene todo el sentido del mundo: si yo me quemo con la estufa, saco la mano, dejo de quemarme, y eventualmente el dolor se va. ¿Pero qué pasa cuando hablamos de malestar psicológico? Muchas veces las conductas de evitación no solo quedan en conductas de evitación, sino que empiezan a formar patrones en nuestra vida que muchas veces nos alejan de la vida que queremos tener. De nuevo, aprendo una forma muy rápida y efectiva de sentir por un momento alivio o gratificación. Pero ¿cuánto dura el alivio? Creo que jamás hice esa pregunta y no obtuve una respuesta similar a: segundos/minutos/un ratito. ¿Y qué pasa después? Lidio con las consecuencias de aquello que hice, que en el mejor de los casos no es grave, a veces solo es un “jeje no debí haber hecho eso”, a veces es dolor por haber hecho algo que no nos hace bien.

La idea es que podamos de a poco ir rompiendo ese círculo y aprender otras alternativas para hacer cuando estemos en presencia del malestar, que no sea una conducta que nos pueda perjudicar después. Estar en contacto con el malestar sin tener que luchar para sacárnoslo de encima y simplemente saber que nos va a acompañar un rato, puede ser una buena opción. Me gusta preguntarme: “¿cómo puedo cuidarme/acompañarme mientras este malestar está presente, para que cuando se vaya no tenga que lidiar con las consecuencias?”. Bueh, re larga la pregunta, muy poco útil para recordarla en esos momentos. Algún día la reformularé, PERDÓN, pero debería entenderse la idea.

A mí el “me lo merezco” me suele aparecer automáticamente cada vez que tengo un gran malestar encima. Es lo que aprendí, es un pensamiento que seguí durante mucho tiempo. Hoy puedo reconocerlo -y de hecho anticiparlo- y elegir qué quiero hacer con eso. A veces lo atajo, a veces no. Las veces que lo atajo, siento que lidio mejor con el malestar, y no lo perpetúo. Las veces que no lo atajo, porque -oh, ¡sorpresa!- soy humana, intento tratarme con compasión después, y simplemente estar más atenta la próxima.

En resumen, algo que querríamos fomentar es que nuestras conductas vayan en línea con las cosas que queremos, y no con hacer cosas para sacarnos de encima lo que no queremos. Lo que sí te merecés es tener la vida que quieras tener.

Abrazo 💛

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