Lucha de versiones

Estuve notando una postura que puede ser una gran fuente de malestar a la hora de relacionarnos con nuestros hábitos. Tiene que ver con el querer volver a hacer las cosas tal cual las hacíamos en otro momento, volver a una versión nuestra que “hacía las cosas bien”. Existe una comparación implícita con esta otra versión nuestra, que es nuestra versión impoluta que sabía hacer las cosas. Esa versión que entrenaba mil veces por semana, que comía sanísimo, que tenía tiempo para pintar, meditar, y hacer todas las cosas que las plaquitas pedorras de Pictoline dicen que deberíamos estar haciendo.

Intentamos, intentamos, intentamos, y no, no podemos volver a ser esa persona. ¿Por qué? Si yo antes podía sostener todo eso, se tiene que poder.

Y no, no necesariamente se tiene que poder. Cuando en consulta noto que está apareciendo algo de este orden, pregunto acerca del contexto de esa versión a la cual se aspira, y generalmente las conductas irreprochables (que vale la pena mencionar que muchas veces estaban teñidas de rigidez y obsesiones) estaban presentes en contextos muy distintos a los actuales. Presentes en contextos en los cuales la persona no trabajaba o trabajaba menos, contextos en los cuales no tenía hijes, en los que no tenía que ocuparse de cosas de adulto (voy a usar este espacio solo para gritarle al aire ODIO LAS COSAS DE ADULTO), compartían responsabilidades con otra persona, etcétera. O simplemente eran otras personas, con otras prioridades, con otros deseos, atravesando otras emociones.

El problema con esto es que nuestra versión actual termina jugando un juego en el cual siempre pierde frente a esta otra versión rozagante y perfecta, como si la versión actual estuviera incompleta si no le tocan los números con los que cantó bingo en otro momento. Básicamente la sensación de que siempre faltan cinco para el peso (¿deberíamos ajustar la expresión de acuerdo a la inflación actual?) hace que la vida se transforme en una lucha para volver a esa versión anterior.

Y acá me gustaría hacer una observación: está bien ver qué funcionó en el pasado. De hecho, suele ser de las primeras cosas que pregunto, porque puede darnos información acerca de herramientas, actividades o recursos que en algún momento nos ayudaron. Pero si ya probamos con esas cosas y no funcionaron, no hace falta que intentemos encajar la pieza del rompecabezas a la fuerza; podemos simplemente dejarla a un costadito y ver si hay alguna otra pieza entre tantas que encaje mejor.

Si venís hace tiempo luchando con querer volver a lo que hacías antes, tal vez sea un buen momento para mirar tu contexto y preguntarte qué podrías hacer hoy que te acerque un poquito a una nueva versión más alineada con tu vida actual y tus valores.

Abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *