Fórmula: cuando pase X, voy a hacer Y

Cuando pase X, voy a hacer Y. Esa frase es casi una fórmula. Cuando esté más tranquila voy a organizarme con las comidas, cuando sea flaca voy a ir a la pileta con mis amigos, cuando abran el gimnasio que está en obras desde el 97 voy a empezar a moverme, cuando me mude voy a ser una persona ordenada, y podemos seguir ad infinitum.
Pequeño disclaimer antes de seguir: esto por supuesto que no aplica a todas las actividades, a todas las personas, ni a todas las situaciones. Es solamente una propuesta a prestar atención si hay un patrón en el que esta fórmula suela aparecer, y que si es así, puedas elegir si querrías hacer algo distinto.
Dicho esto, creo que de esa fórmula se derivan varios problemas:
1
Uno espera a que pase algo para empezar, mientras -salvo algunas excepciones- se podrían iniciar pequeñas actividades que nos vayan acercando a algo de lo que queremos hacer. A veces queremos hacer algo que es importante para nosotros, pero lo ponemos en pausa porque no se da una condición concreta. Es decir, si quiero hacer ejercicio porque tener buena salud es importante para mí, se podrían pensar actividades alternativas que nos vayan acercando a eso, aunque no sea en las condiciones ideales que nos imaginamos.
2
No establecemos un plan para llevarlo a cabo. En la frase/fórmula hay como una especie de magia que puede implicar que nuestra conducta va a cambiar para el lado que queremos cuando pase X cosa. Muchas veces pensamos que hacer lo que queremos hacer es algo que va a suceder naturalmente y, si bien puede suceder, es probable que si empezamos a hacer algo, tengamos que desarrollar habilidades o un plan para hacerlo. Por ejemplo, si mi fórmula es “cuando termine la facultad voy a empezar a comer más saludable”, tenemos que tener en cuenta que cuando llegue ese día vamos a tener que organizarnos para ir a comprar los productos, tener ideas de comidas para cocinar y planificar tiempo en el cual efectivamente cocinemos. “Comer más saludable” conlleva varias actividades a tener en cuenta.
3
No sabemos cómo se van a desarrollar las cosas. A veces tenemos una imagen mental de cómo van a ser las cosas una vez que llegue esa X, una imagen en la que no evaluamos posibles obstáculos que puedan aparecer. Por ende, algo que puede pasar, es que efectivamente llegue esa X, pero que no se parezca a lo que nos habíamos imaginado. Por lo tanto, se prolonga cada vez más esa actividad que queremos hacer.

Si te reconocés en esa frase, ¿hay algo en las cualidades de aquello que querés hacer que podrías hacer hoy?

 

Hasta la próxima!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *