
Muchas veces tenemos hábitos que no nos sirven para la vida que queremos tener, ya sea porque no nos gustan o porque nos hacen mal. Por ejemplo: agarrar el celular cada dos minutos cuando estamos haciendo otra cosa, comer cuando estamos llenos sabiendo que nos va a doler la panza, comprar cosas que no necesitamos, fumar, etc.
Y si bien no podemos controlar los pensamientos y emociones que disparan esos impulsos, sí podemos decidir qué hacer con eso. Por ejemplo, yo puedo tener el pensamiento de que quiero dejar de escribir esto para irme a dormir una siesta (esto es ficción, por supuesto, sí 🙄), y sin embargo quedarme escribiendo, porque sé que hacer esto es importante para mí.
Algo a saber: los impulsos VAN a aparecer. No podemos esperar a que no aparezcan para hacer algo distinto, porque probablemente esperemos toda la vida. Entonces, te propongo transformar el “no quiero tener más el impulso de hacer X” en “quiero saber qué hacer cuando me aparece el impulso de hacer X”. Un pequeño gran cambio en el foco.
La idea no es entrar en una guerra con el monstruo del impulso, de esta manera:
🧟: Daaaleee, comete esta galletita aunque te duela la panza.
🙎: No, maldito monstruo, no me la como nada, te ignoro y me distraigo, gil! La, la, la, la.
🧟: Sabés que la querés, tiene chocolate y está recién horneada.
🙎: Pero me va a doler la panza y no voy a poder salir con mis amigos! (acá notamos cómo a veces un impulso puede alejarnos de cosas que son importantes para nosotros).
🧟: Sí, pero mirá qué rica se ve. Dale, un pedacito nomás.
Y así durante un rato en el cual nos sentimos tensionados, con el cuerpo en alerta, y un malestar muy grande. Y esto se repite cada vez que aparece el monstruo.
💡 Quizá no estaría mal amigarnos con el monstruo. Quizá no estaría mal dejar de luchar. Quizá tu mente te dice cosas como: “si yo me amigo con el monstruo me voy a descontrolar”. ¿Y si lo que está causando el descontrol es la pelea constante?

Entonces, desde esta perspectiva, en vez de distraernos del monstruo, hacer como si no existiese, o luchar activamente con él, la propuesta es dejarlo estar.
¿Me dejo de joder con el monstruito? Ok: es ver a los pensamientos como pensamientos, sin necesidad de ponernos a luchar contra ellos. Observarlos como si fueran parte del paisaje, sin la necesidad de actuar sobre ellos. Puedo discutir con el monstruito (duré poco) y entrar en un debate conmigo mismo de por qué sí, por qué no, por qué blabla, o simplemente puedo dejar que hable. ¿Qué dice? ¿Qué tono de voz tiene?
👉 El monstruito puede sugerirnos cosas, pero no puede OBLIGARNOS a hacer cosas.
Te invito a probar esto la próxima vez que estés por hacer algo que sepas que te va a alejar de la forma en la que querés vivir:
- 👀 Notá qué emociones hay antes de hacer la conducta que no querés: ¿Me siento ansioso? ¿Estoy inquieta? ¿Estoy triste?
- ✍️ Escribilo como si fueras un observador: por ejemplo, «estoy sintiendo tensión en el pecho ahora, y estoy queriendo agarrar el celular para scrollear en Instagram». Si podés, anotalo en el momento, junto con la hora, lo que estabas haciendo, y la emoción que notaste en el paso anterior. Mientras mejores nos hacemos notando qué es lo que sucede en ese momento, más fácil nos va a resultar lidiar con eso después (no podemos interrumpir algo que no sabemos que está sucediendo).
- 🧑🔬 Explorá tus sensaciones de manera curiosa: ¿qué te pasa en el cuerpo? Quedarse con esa sensación, explorarla y observarla, antes de actuar el impulso.
¿Qué pasa si convivís un rato con esa sensación, sin intentar controlarla, ni actuar para que se vaya? ¿Qué pasa si simplemente notás los pensamientos como si fueras un científico que tiene que describir qué es lo que está pasando por su mente? ¿Es tan amenazante como parecía en un principio? ¿Te permite tomar otras decisiones? ¿Elegir con más libertad?
Hasta la próxima!
Bricker, J. (2014, diciembre). The secret to self control [Video]. Conferencias TED. https://www.youtube.com/watch?v=tTb3d5cjSFI
Eyal, N. (2019). Indistractable. Bloomsbury


