La enseñanza que nos deja «Rápido y furioso»

Bueno, acá voy a ser honesta. Nunca vi Rápido y furioso, nunca veré Rápido y furioso, no sé lo que es Rápido y furioso. Sé que es una película en la que hay autos que van rápido y que probablemente en algún momento de la película sus conductores estén furiosos.

Dicho esto, la semana pasada un consultante me contó acerca de un principio que escuchó en una de las películas que decía: “50% de algo es mejor que 100% de nada”. Y pensé “oh, sí”. Honestamente, no sé en qué contexto habrán dicho esa frase, no estoy tan comprometida con este proyecto como para ver la película. Pero podemos utilizarla a nuestro antojo:

¿Cuántas veces nos exigimos queriendo hacer lo que se supone que es lo mejor? ¿Cuántas veces terminamos no haciendo nada de lo que nos habíamos propuesto? Esta frase señala que siempre va a ser mejor hacer un poco, a querer hacer mucho y terminar no haciendo nada. Tiene sentido, a veces nos ponemos un objetivo y sabemos lógicamente cuál sería el caminito que nos llevaría más rápido. Peeero nos olvidamos de un pequeño detalle: somos personas en un contexto determinado. Es decir, que no podemos aislar completamente la conducta que queremos hacer, y simplemente hacerla.

Por ejemplo, imaginate que pienso: “Me gustaría hacer crecer Proyecto Hábitos, y para eso tengo que hacer talleres. Lo mejor sería dedicarle aproximadamente 3 horas por día durante un par de semanas para hacerlo, así lo tengo rápido y puedo sacarlo pronto”. Buenísimo, Dana, hermosa idea. ¿Sos la misma Dana que termina de trabajar a las 20hs diciendo “por qué diosito por qué no nací millonaria”? Ah, así que sos la misma. Bárbaro, entonces de 20 a 23hs vas a estar trabajando en el taller.

Llega el primer día, 20:03hs: tengo hambre, se cancela trabajar en el taller.

Ejemplo un poco exagerado, pero para que se entienda. Muchas veces nos proponemos actividades muy grandes sin evaluar del todo nuestro contexto ni nuestras habilidades para llevarlas a cabo, y la frustración al no poder hacerlas es tan grande que terminamos abandonando.

Aunque tu mente te diga que no es el camino más rápido, que podrías hacerlo mejor, que podrías hacer más, recordá que 50% (e incluso menos 😉​) de algo es mejor que 100% de nada.

Hasta la próxima!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *