
TikTok se llenó de gente mostrando sus rutinas y los cambios en sus hábitos. Videos de un minuto con la leyenda “un día conmigo” en el que casi todos siguen una misma progresión: empiezo el día emprendiendo mi caminata matutina, mirá cómo absorbo la vitamina D del solcito, vuelvo y me preparo un bowl de granola y yogurt con un jugo verde, cuando termino eso trabajo un rato, después al mediodía hago una pausa activa para estirar los músculos y prepararme una comida bien rica y nutritiva, trabajo un poco más a la tarde, me voy al gym, cuando vuelvo me pongo a leer un libro y hacer un poco de journaling. Por favor háganlo, prueben cómo este cambio de rutina les va a mejorar la vida un 100%, a mí ME CAMBIÓ LA VIDA.
Sucede que para la gran mayoría de las personas la vida no se ve así, y me apena mucho cuando veo en los comentarios de esos videos gente mortificándose por pensar que hay algo que están haciendo mal, que son ellos quienes no se administran bien el tiempo, que no tienen fuerza de voluntad, que si realmente quisieran podrían tener la vida que se muestra en redes sociales. El baile de la comparación y el autocastigo.
Creo que hay que hablar de algo importante, y es que no podemos hablar de cambio de hábitos dejando afuera el contexto socioeconómico en el cual estamos inmersos. Una persona que lleva a los hijos a las 7 de la mañana al colegio, trabaja sin parar de 8 a 18hs, vuelve y tiene que cuidar a los hijos, hacerles la comida, bañarlos, y prepararles la vianda para que se lleven al colegio al día siguiente no va a poder hacer esa rutina (¿te agotó leerlo?).
No tengo nada en contra de esos videos, me encanta que haya gente contenta y orgullosa de sus rutinas, es lindo ver gente contenta con la vida que quiere tener. Pero no pocas veces vienen acompañados de frases como “soltá las excusas”, sin tener en cuenta a quién le están hablando. Como si una excusa pudiera explicar el comportamiento de una persona (de nuevo, que ni siquiera conocen).
Hagámosla corta: el cambio de hábitos es muy difícil si no hay políticas públicas o condiciones sociales que puedan facilitar el acceso a ciertas actividades o productos. El cambio de hábitos y la vida saludable termina siendo un lujo habilitado solamente a las personas que tienen plata y tiempo para costear todo lo que eso implica. En una sociedad en la que se tiende cada vez más hacia el individualismo y menos a la comunidad, se hace todo más difícil.
¿Esto significa que tenemos que ser sí o sí mega privilegiados para cambiar nuestros hábitos? Por supuesto que no, siempre se pueden introducir cambios, pero esos cambios probablemente no se vayan a ver como en TikTok, porque la vida no es como TikTok, y ni siquiera la gente de TikTok se ve como TikTok. Es muy importante tener en cuenta que no hay UN solo modelo de lo que es una “buena rutina”, como últimamente tanto se lee por ahí.
Quizás antes de señalar a alguien con explicaciones culpabilizantes acerca de por qué no puede hacer ciertas cosas, no está de más mirar cuál está siendo su contexto en este momento y qué variables dificultan y obstaculizan que la persona pueda tener ciertas conductas.
Creo que tenemos que tener cuidado con la idea de que si uno no hace algo es porque quizás no lo quiere tanto. La noción de que si uno quiere puede, la idea de que no hacemos cosas porque simplemente nos boicoteamos, es como ponernos unas anteojeras que dejan por fuera lo primero que tenemos que mirar cuando hablamos de cambio de hábitos: el contexto.


